EL MAQUIAVELISMO DE RAJOY
Nicolás Maquiavelo, el inventor de la política moderna, dijo que si se quiere ser "Príncipe" no se pude gobernar bajo los preceptos del bien, en la época esos preceptos eran religiosos, sino todo lo contrario. Dice Maquiavelo que "aquellas virtudes que permiten a un Príncipe ganar el cielo, le llevaran inexorablemente a perder un Estado". Ejemplos en España de gobernantes Maquiavelicos hay muchos pero quizás el mas significativo sea Fernando VII, conocido con "El Rey felón".
Dejando el siglo XVIII y saltando a la actualidad y centrándonos en el problema Catalán vemos que la actuación del "Príncipe español" se ciñe claramente a lo dicho por Maquiavelo. La moralidad, como conjunto de procederes, normas y costumbres buenas que sirven como reglas de convivencia de implantación universal, obliga al hombre a no apartarse de ellas, pero cuando ese hombre se convierte en "Príncipe", deberá apartarse de ellas y adoptar como moralidad la que yo llamo "moral política" , de modo que deberá actuar maquiavelicamente para mantener el poder. Esto nos conduce al concepto fraticida de doble moralidad que consiste en aplicar a sus gobernados conceptos que él mismo no se aplica. Y lo hace con la exclusiva necesidad de mantener el poder. El "Principe Español" del momento aplica la "moral política" en su casa manteniendo y defendiendo hasta las últimas consecuencias a corruptos declarados, apartados de la moral universal, para mantenerse en el poder y aplica la "moralidad universal" en nombre de la convivencia para destituir a todo un gobierno que, aún equivocado, tiene legitimidad democrática, renegando reiteradamente de la moralmente buena y democrática costumbre de intentar entenderse.
Dejando el siglo XVIII y saltando a la actualidad y centrándonos en el problema Catalán vemos que la actuación del "Príncipe español" se ciñe claramente a lo dicho por Maquiavelo. La moralidad, como conjunto de procederes, normas y costumbres buenas que sirven como reglas de convivencia de implantación universal, obliga al hombre a no apartarse de ellas, pero cuando ese hombre se convierte en "Príncipe", deberá apartarse de ellas y adoptar como moralidad la que yo llamo "moral política" , de modo que deberá actuar maquiavelicamente para mantener el poder. Esto nos conduce al concepto fraticida de doble moralidad que consiste en aplicar a sus gobernados conceptos que él mismo no se aplica. Y lo hace con la exclusiva necesidad de mantener el poder. El "Principe Español" del momento aplica la "moral política" en su casa manteniendo y defendiendo hasta las últimas consecuencias a corruptos declarados, apartados de la moral universal, para mantenerse en el poder y aplica la "moralidad universal" en nombre de la convivencia para destituir a todo un gobierno que, aún equivocado, tiene legitimidad democrática, renegando reiteradamente de la moralmente buena y democrática costumbre de intentar entenderse.
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