Después de una debacle electoral, sea cual sea el damnificado, se abre un periodo en el partido político doliente en el que todo el mundo habla, algunos entonan el mea culpa, otros se ofrecen como salvadores, etc., etc.
Y esto es lo que está sucediendo en este momento en el PSOE. Después de una derrota electoral muy dolorosa pero previsible, nadie, que sepamos claro, se ha parado a pensar en el porqué. Lo único que ha traslucido es que la causa de esta severa derrota electoral es la crisis económica y los más de 4.500.000 de desempleados.
Desde mi modesta opinión esa es una causa, gran causa, pero hay más. No parece que nos acordemos de las promesas electorales incumplidas o por lo menos incumplidas a medias. Me estoy refiriendo a la Ley de la Memoria Histórica, La Ley sobre Laicidad del Estado, entre otras. Hay más pero estas me parecen las más significativas.
Respecto de la primera que decir, no vale tirar la piedra y esconder la mano. Su puesta en práctica ha sido como quitarle el caramelo de la boca a un niño, "niño" que llevaba esperando muchos años para poder enterrar a sus muertos en un sitio digno. Lo que hizo el gobierno para aplicar esa ley fue endosarles su puesta en escena a las Comunidades Autónomas muchas de ellas gobernadas por el Partido Popular que voto en contra de la Ley en el Congreso de los Diputados.
Respecto a la segunda ley, simplemente está en el cajón de las leyes durmientes, y eso no está bien. No sé si fue por electoralismo, pero si fue por eso, se ha demostrado que el tiro salió por la culata, algo previsible por otra parte dada la inclinación política, porque la tiene, de la Iglesia española.
Un partido que se llama a si mismo socialdemócrata no puede abrir expectativas socialdemócratas y luego cerrarlas de golpe con un portazo. Es verdad que abrió otras, matrimonio gay, Ley de dependencia, etc. pero esas dos son de las escuecen al votante de izquierda.
Sirva como ejemplo lo expuesto anteriormente para incidir en la verdadera causa de la derrota, que es a mí entender, la pérdida de constantes socialdemócratas del Gobierno de ZP en su última etapa.
Por tanto más vale volver a políticas en las que por propia ideología se cree y no dar bandazos haciéndole guiños a políticas liberales que se atragantan también por propia ideología. Es decir ser uno mismo, sin más.
¿Que la situación era y es difícil?, seguro. Pero seguro es también que se podrían haber buscado otro tipo de soluciones que no chirriaran tanto, para eso está la fundación IDEAS, ¿no?
No hay que hacer un Suresnes, no, simplemente hay que volver a la raíz para que sacar las tropas de Irak o no levantarse al paso de la bandera americana no entre en confrontación con ceder la base de Rota para el escudo antimisiles, para que el informe sobre el Valle de los Caídos no se presente fuera de tiempo cuando se sabe que el PP lo guardará en un cajón, para que no se le quede cara de tonto a cualquiera de los líderes socialistas cuando se les pregunta por el "ladrillo", para que no se haga una reforma laboral, enésima, que desprotege a los trabajadores, en fin, para que no gane las elecciones un partido como el Popular, que aplicará, ya lo está haciendo, políticas noeliberales con total soltura porque cree en ellas.
Buenas noches.
Cierto, como dices, no hay que volver a Suresnes, se trata de volver a las raíces, aquellas que salieron de allí, sí señor, estamos de acuerdo.
ResponderEliminarHace tiempo que vengo leyendo diversos blogs en los que sus escritores vierten sus opiniones sobre la realidad social y política que vivimos. Al hartazgo general sobre los políticos (entre los que incluyo a sindicalistas y patronal) se me fue sumando el hartazgo de que dichos escritores me llamasen facha o rojo de mierda por mis comentarios en sus blogs cuando jamás insulté a nadie y solo quería demostrarles que eso mismo que criticaban sucedía en las filas políticas que defendían, por la via del ataque al otro, en sus escritos.
ResponderEliminarHoy me he tropezado con tu blog y lo he leído. Me he detenido especialmente en esta entrada. Hablas, y es aplicable a cualquier votante de cualquier partido, que se sienta desapego a volver a votar al partido con el que ideológicamente nos identificamos por el hecho de que incumplieron promesas electorales que creíamos justas para nuestra sociedad. Estoy totalmente de acuero contigo, y toda persona que razone lo debe estar.
Ahora bien, ¿cuando seremos lo suficientemente maduros para no volver a votar a nuestro partido (PP, PSOE, IU, CIU, etc) cuando desde el mismo no se den claros de síntomas de luchar por atajar la corrupción, incluída la que existe en sus filas? No entiendo que todos ellos se rían de nosotros y nosotros solo estemos preocupados en hacerles el juego de atacar al otro para que ellos saquen su ración diaria.